sábado, 8 de octubre de 2011

CÓMICOS DEL CINE MUDO

The General 1
El nacimiento del cine se forjó desde múltiples frentes. Lógicamente, como nueva forma artística que buscaba instaurarse, el terreno del drama, de las adaptaciones de prestigiosos dramaturgos y la incorporación de actores de peso en la escena fueron fundamentales para aportar el prestigio necesario, sin embargo fue otro ámbito, la comedia, el que realmente supo acercarse al público y engancharlo al nuevo medio. Mientras que el drama contaba con el handicap del mutismo de las imágenes a la hora de la introducción de parlamentos, solucionada de manera más acotada por los cuadros de diálogo, la comedia cinematográfica supo enseguida adaptarse a las características del nuevo medio y sacarle todo el partido posible gracias al humor físico y el slapstick. Para ello se recurrió no a los actores procedentes de los grandes teatros, sino a los vodeviles, donde toda una generación de cómicos forjados en una tradición milenaria marcó las pautas a seguir. A continuación vamos a acercarnos a algunos de los principales nombres de actores que definieron una época y un estilo de hacer cine.
MACK SENNETT
MAX SENNETT
Para esta panorámica de los orígenes del cine es necesario empezar por el visionario que supo dar forma a todo, Mack Sennett. Actor, productor, director, guionista, Sennett era conocido por su estilo tiránico a la hora de trabajar, sin embargo esta dureza hacia los artistas venía determinada por una visión muy clara de lo que buscaba y quería conseguir. Bajo su control se forjaron los principales, y más comerciales, cómicos de la época, aquellos que, en cuanto pudieron, izaron el vuelo para alejarse de su régimen dictatorial, pero que en todo momento reconocerían todo lo que aprendoeron sobre el medio gracias a él, y su innegable trascendencia como perfeccionador último del género del slapstick. Gracias a él se definió el ritmo necesario para la comedia cinematográfica, el timing que necesitaba el humor físico para provocar la mayor risotada en el espectador, y sobre todo, el valor determinante de una buena persecución en pantalla. La producción de Sennett fue amplísima, a lo largo de 18 años de frenética actividad llegó a rodar más de mil quinientas películas, destacando principalmente la creación de los Keystone Cops y las Bathing Girls. Los primeros agrupaban a un grupo de actores especializados en la pantomima y el humor absurdo, siendo víctimas y verdugos de innumerables resbalones, tortazos y agravios de todo tipo, todo con el fin de llevar al espectador al éxtasis a través de la risa. Uno de los aspectos que supo ver enseguida Mack Sennett es que al público no le interesaba ver humillado al ciudadano medio, o a los más desfavorecidos, sino más bien a los representantes de la autoridad y la élite de la sociedad, como un alcalde, un sacerdote, un miembro de la clase alta, o, en el caso de los Keystone Cops, la propia policía. Era David contra Goliat y los espectadores acudían en masa a sus películas para ver cómo los titanes sucumbían ante la zancadilla de los que están bajo su jerarquía. A la popularidad de este grupo de mendrugos, se unió posteriormente las bathing girls, versión femenina, donde al aspecto humorístico se añadía un componente erótico, al presentar a las actrices en lo que para la época eran sugerentes bañadores, bailando y contoneándose ante el grupo de palurdos primarios de los keystone cops. El periodo de esplendor de Mack Sennett llegó a su fin con el crack del 29. La crisis posterior y la llegada del cine sonoro deterioraron gravemente su carrera y el cine optó por explorar nuevas vías, olvidándose de manera ingrata de aquellos que le habían ayudado a formarse y establecerse y que, de repente, veían que ya no tenían cabida en la nueva industria.
MAX LINDER
MAX LINDER
Una de las claves fundamentales para el triunfo de un cómico en el cine de este periodo era la creación de un personaje identificable por el público, generalmente con un atuendo invariable y una personalidad muy bien definida. De ahí que estos primeros cómicos llegaran del mundo del vodevil, donde ya llevaban años probando y perfeccionado sus personajes, tallando a base de ensayo y error qué funcionaba con el público y qué no. Una de las primeras figuras en marcar esta tendencia fue el cómico Max Linder. De origen francés, Linder se definía por su caracterización de hombre elegante y seductor, ataviado siempre con traje o su frac, su imperturbable bigote y su perfecto peinado. El contraste entre esta presencia intachable y el humor burlesco que efectuaba resultaba una sorpresa para el espectador. Su éxito en el teatro de variedades marcó la pauta que Sennett quiso imprimir a sus películas, sin embargo, a diferencia de otros compañeros de profesión, a Linder le costó adaptarse al nuevo sistema del cine. Sus primeras películas fueron un fracaso, principalmente por sentirse encorsetado a los designios de un director, cuando él siempre había sido quien definía su espectáculo. Desde el momento en que la productora decide dejarle los mandos de la dirección, Linder consigue sus mejores trabajos para el cine, aunque sí es cierto que nunca llegó a reproducir en el cine el enorme éxito que se había granjeado en los escenarios de Europa. Linder fue una de las primeras víctimas del cambio de rumbo de Hollywood, olvidado y fracasado, adicto al alcohol y las drogas, paranoico ante la posibilidad de que su mujer le fuera infiel y enfermo de tuberculosis, acabó con su vida el 30 de octubre de 1925, después de haber obligado a su mujer a drogarse con él y cortarle las venas cuando se encontraba desvalida.
HARRY LANGDON
HARRY LANGDON
Otro caso de cómico marcado por la contrariedad es el de Harry Langdon. Al contrario que Linder, Langdon no llegó al cine gracias a su fama en los escenarios, de hecho, a lo largo de su vida había pasado por diferentes empleos sin demasiada suerte. Sin embargo, en sus inicios en los escenarios, desarrolló un número cómico que llamó la atención de Mack Sennett. Langdon tomó como modelo el payaso Pierrot, siempre con la mirada lánguida, el rostro pálido y un sombrero redondo que le daba la apariencia de un niño grande, sometido al albedrío del destino. Su primera aparición en la pantalla no tuvo demasiada relevancia, sin embargo, Sennett veía en él a un cómico con posibilidades sobre todo por el personaje tipo que interpretaba. Al contrario que otros cómicos de la época, Langdon nunca solucionaba los conflictos él mismo, sino que siempre dependía de elementos externos que no podía controlar para salir victorioso de los entuertos. Al final Sennett tuvo razón y Langdon triunfó a finales de los años 20 gracias a películas como “Sus Primeros Pantalones” o “El Gran Puntapié”. Durante una temporada, gozó de la fama del cine, aunque nunca de manera tan prolífica como sus compañeros, debido principalmente a su naturaleza enfermiza. Al final, Langdon cayó en el olvido con la llegada del sonoro y falleció en 1944 tras sufrir un derrame cerebral.
LARRY SEMON
LARRY SEMON
Si Harry Langdon representaba una imagen infantil inocente y angelical, Larry Semon se caracterizaba por su papel de Jaimito, un niño grande travieso y saltarín, siempre perseguido por abusones de mayor tamaño a los que vencía con ingenia y agilidad, siguiendo el más puro estilo Mack Sennett, con la persecución como principal recurso humorístico. Semon era un gran conocedor del mundo del espectáculo, ya que procedía de familia de artistas. Su padre era prestidigitador y se pasó toda su infancia de teatro en teatro. Cuando llegó al cine supo ascender rápidamente, alternando labores de actor, director y guionista. Su serie de películas de Jaimito tuvo un gran éxito permitiéndole ganar muchísimo dinero, que derrochaba sin dilación. Semon fue conocido también por dirigir en 1925 una versión de “El Mago de Oz”, donde también interpretaba al personaje de El Espantapájaros. Posteriormente, con la llegada del sonoro, su fama se fue diluyendo, muriendo a la edad de 38 años completamente arruinado tras haber malgastado más de una fortuna.
BEN TURPIN
BEN TURPIN
El caso de Ben Turpin es un buen ejemplo de cómo sacar provecho de una contrariedad. Al contrario que otros compañeros suyos, Turpin no procedía del mundo del teatro, simplemente se trataba de una persona que veía en el cine un medio lucrativo para superar las penurias económicas que había sufrido toda su vida. Como muchos procedentes de todas partes del país, llegó a Hollywood en busca de una oportunidad y, en principio, todo parecía indicar que el mundo de la interpretación no era para él. Especialista en números cómicos acrobáticos, sus primeros papeles en la Keystone no tuvieron demasiado éxito hasta que en uno de los rodajes sufrió un aparatoso accidente laboral que le obligó a estar hospitalizado. Tras esto, Turpin quedó con un ojo marcadamente desviado. Lejos de dejarse amilanar por este problema, consiguió convertir su desgracia en una virtud, utilizando su nueva apariencia como base para crear un personaje cómico único e intransferible. Su primera oportunidad le llegó de la mano de Charles Chaplin quien le dio un papel secundario en su película “Charlot Cambia de Oficio”. Aquí Turpin tuvo la oportunidad de realizar un duelo cómico nada más y nada menos que contra uno de los artistas de mayor éxito de la industria. Gracias a este papel se convirtió en un rostro famoso, pudiendo regresar a la Keystone en condiciones mucho más favorables. Turpin quedó ya asociado a esta compañía hasta su disolución llegando incluso a asegurar sus ojos en 25.000 dólares, temeroso de que en algún momento desapareciera su estrabismo y con ello su principal recurso cómico.
FATTY ARBUCKLE
FATTY ARBUCKLE
Nuestro siguiente artista es hoy en día más recordado por la crónica negra de Hollywood que por su carrera humorística. Roscoe “Fatty” Arbuckle era un actor de grandes dimensiones descubierto por Mack Sennett para su grupo de los Keystone Cops. Pronto empezó a combinar su presencia delante de la pantalla con las labores de dirección, dándoles su primera oportunidad a cómicos como Buster Keaton. Uno de los elementos más llamativos de Fatty era lo chocante que resultaba para el espectador ver a alguien de sus dimensiones realizando algunas situaciones de slapstick de lo más variopintas y, en muchas ocasiones, de grave riesgo para su integridad física. Si bien su popularidad decayó ligeramente cuando el pódium de la industria pasó a estar ocupado por Harold Lloyd, Buster Keaton y Charles Chaplin, a lo largo de la mayor parte de su carrera fue considerado una de las principales estrellas cinematográficas, hasta que el 5 de septiembre de 1921, durante el transcurso de una de las habituales fiestas del Hollywood de la época en el Hotel San Francisco, Arbuckle se llevó a una habitación a una aspirante a actriz llamada Virginia Rappe. Una vez allí, frustrado por la impotencia sexual que le producía su ya avanzado estado de alcoholismo, la violó con una botella, produciéndole una peritonitis mortal. Al juicio de Arbukle se sumaron las asociaciones feministas y los grupos conservadores estadounidenses, dispuestos a utilizar la brutal conducta del actor como arma arrojadiza contra el libertinaje de la Meca del Cine. Al final, después de dos juicios nulos, el 12 de abril de 1922 Arbuckle fue declarado no culpable, pero su vida y su carrera estaban ya arruinadas. Sus películas fueron retiradas de circulación y su lucrativo contrato con la Paramount fue cancelado. Durante su periodo de auge, Arbuckle era conocido también por su generosidad y su derroche, no dudando en dar cuantiosas cantidades económicas a amigos que estaban pasando malas rachas. Al final, prácticamente arruinado, logró subsistir gracias a la ayuda de sus amigos Mack Sennett y Buster Keaton. En sus últimos años consiguió algún trabajo como cámara o incluso como director, pero siempre utilizando pseudónimos como William Goodrich. Falleció alcoholizado y arruinado el 28 de junio de 1933, a la edad de 46 años.
EL GORDO Y EL FLACO
Stan Laurel y Oliver Hardy
Hasta ahora todos los ejemplos que hemos visto han sido de cómicos que trabajaban en solitario, sin embargo existió el caso extraordinario de la pareja cómica formada por Stan Laurel y Oliver Hardy, el Gordo y el Flaco. Lo cierto es que antes de coincidir ambos eran ya cómicos experimentados en la gran pantalla. Hardy había aparecido en numerosas películas, por regla general siempre en papeles secundarios, incluyendo aquel “Mago de Oz” de Larry Semon, donde interpretó al hombre de Hojalata. Por su parte Laurel, quien en pantalla interpretaba al más torpe y bobo de los dos resultaba ser el más exitoso de los dos. Ya antes de llegar al cine era una figura destacada de la comedia gracias a sus pantomimas en los escenarios, además era guionista y muchas veces era el que llevaba la voz cantante en cuanto a la invención de nuevos gags. Existía un tercer componente del grupo que era Hal Roach, responsable de que los caminos de estos dos cómicos se cruzaran y el productor de muchas de sus películas.
El choque de personalidades en pantallas era antológico. Hardy interpretaba a un voluminoso vago con ínfulas de burgués, mientras que Laurel era su eterno acompañante, demasiado lelo y llorón como para reprochar nada a su amigo. La torpeza de la pareja de trotamundos siempre les llevaba a situaciones comprometidas, resultando Hardy la víctima de algún tipo de humillación física involuntaria a expensas de las acciones de Laurel. Ya desde su primer encuentro la pareja tuvo un éxito rotundo, manteniéndose juntos durante años. Ni siquiera la llegada del sonoro afectó a sus carreras, rodando multitud de películas habladas. En 1945 la pareja se disolvió debido a disputas internas entre los dos actores, sin embargo el público ya no los aceptaba por separado y un año más tarde volvieron a reunirse. De aquí en adelante ya nada sería igual. Hollywood les dio la espalda y tuvieron que viajar a Europa, donde tampoco les acompañó la suerte, el dúo se disolvió definitivamente, no volviendo a reunirse más, a pesar de que sus películas eran repuestas una y otra vez en televisión con gran éxito.
HAROLD LLOYD
HAROLD LLOYD
Entramos ya en el llamado triunvirato del cine cómico mudo, empezando por Harold Lloyd. Lloyd llegó también al mundo del cine con intención de convertirse en una estrella, siendo descubierto por el sempieterno Mack Sennett. Sus primeros papeles no tuvieron demasiado éxito, pero sirvieron al actor para perfilar el personaje que le dio la fama. Ese chico de provincias, con cara de no haber roto un plato y acompañado siempre por sus elegantes gafas de Carey y su sombrero de paja. Como muchos otros cómicos, Lloyd llamó la atención gracias a sus habilidades acrobáticas, especialmente en escenas de persecución donde tenía que escalar altos edificios. En 1914, Lloyd conoció a Hal Roach y entre ellos se creó una estrecha amistad, trabajando juntos en multitud de películas. Dentro de su filmografía destacan títulos como “El Hombre Mosca”, “La Vía Láctea”, “El Estudiante Novato”, “El Tenorio Tímido” o “La Garra del Gato”, siendo recordado especialmente por la escena de “El Hombre Mosca” en la que queda colgado de las agujas de un reloj en lo alto de un edificio. Con la llegada del sonoro la carrera de Lloyd se vio afectada. Intentó tomar clases de dicción y entrenamiento vocal pero no consiguió que el público le aceptase en las películas habladas. Al final, el fracaso de “La Vía Láctea” le llevó a retirarse del cine con sólo 45 años. El resto de su vida se dedicó a cultivar sus múltiples aficiones como criar perros, jugar balonmano, fotografía en color y en tres dimensiones, la pintura y hasta viajar por todo el mundo. En 1953 recibió el Óscar honorífico, pero debido a que siempre se negó a ceder los derechos para la emisión de sus películas en televisión, el público lo tenía prácticamente olvidado. Tras su muerte en 1971, algunos de sus cortos fueron emitidos por televisión, redescubriendo a este gran cómico para las nuevas generaciones.
BUSTER KEATON
BUSTER KEATON
El segundo puesto del triunvirato era para Buster Keaton, cómico extraordinario, capaz de las más arriesgadas escenas sin cambiar un ápice su expresión facial. Keaton procedía de una familia de larga tradición en el vodevil, de hecho su padrino era el mismísimo Harry Houdini. Desde muy pequeño dominaba ya el escenario, convertido en un auténtico hombre de goma, capaz de las acrobacias y los contorsionismos más arriesgados. Sus primeras películas fueron junto a Fatty Arbuckle, con quien Keaton mantuvo su amistad hasta la muerte del orondo actor. Sin embargo el talento cómico de Keaton era muy superior al de Arbuckle y pronto abandonó la protección de éste para pasar a convertirse en uno de los cómicos más sorprendentes de la industria. Películas como “Las Tres Edades”, “La Ley de la Hospitalidad”, “El Navegante”, “El Héroe del Río”, “El Maquinista de la General”, “El Moderno Sherlock Holmes” o “Las Siete Ocasiones” dieron muestra no sólo de su gran habilidad para la comedia física, sino también de una capacidad artística mucho más compleja y ambiciosa de lo que se podría esperar de este tipo de películas. Keaton coqueteó con el surrealismo y si bien muchas de sus películas no fueron entendidas en su justa medida en su momento, hoy en día son veneradas como un ejercicio de vanguardismo insólito. Su alcoholismo y su negativa a plegarse a las exigencias de la industria hicieron que Hollywood le diera la espalda, limitándose a algún cameo especial en películas como “El Crepúsculo de los Dioses”. Keaton tuvo un último momento de gloria, cuando logró eclipsar al mismísimo Charles Chaplin en su dueto juntos al final de “Candilejas”.
CHARLES CHAPLIN
CHARLES CHAPLIN
Y llegamos finalmente al que ha sido siempre considerado el rey de la comedia durante este periodo de cine mudo, Charles Chaplin. Nacido en Londres en 1889, su familia pertenecía también al espectáculo, aunque su infancia estuvo sobre todo marcada por la extrema pobreza y la esquizofrenia de su madre. Desde muy joven Chaplin supo ganarse el cariño del público en la escena, llegando a convertirse en la principal estrella de uno de los más reputados productores de espectáculos británicos, Fred Karno. En un viaje a Estados Unidos, Chaplin descubrió el cine y pronto fue reclutado por Mack Sennett. Durante los primeros años de su carrera cinematográfica Chaplin interpretó todo tipo de papeles, demostrando una gran versatilidad, pero el día en que el vagabundo salió a escena su fama se disparó de manera inesperada. El vagabundo, o Charlot como se le conoce en nuestro país, se convirtió en el puente para llegar al corazón de los espectadores. La ternura del personaje, su inocencia y, al mismo tiempo, su carácter rebelde y travieso lo convirtieron en la mayor estrella del firmamento cómico de la época. Poco a poco Chaplin fue adquiriendo independencia, encargándose de escribir, dirigir, protagonizar e incluso componer la música de sus películas. Extremadamente perfeccionista, cuidaba cada gag hasta el límite. Sin embargo el verdadero secreto de su éxito, a parte de su talento, fue la forma en que se supo ganar el aprecio del público. Es cierto que como humorista, Buster Keaton podía llegar a superar a Chaplin, sin embargo, los espectadores no empatizaban con él de la misma manera. Su popularidad hizo que pudiera continuar su carrera con la llegada del sonido, sin embargo el actor siempre se mostró muy disconforme con la nueva tecnología, criticándola abiertamente en su película “Tiempos Modernos”. Chaplin dejó grandes obras maestras para el recuerdo, como “El Chico”, “La Quimera del Oro”, “Luces de la Ciudad”, “Tiempos Modernos” o “El Gran Dictador”, sin embargo, sus activismo político, que generaba recelos entre el senador McCarthy y el director del FBI Edgar Hoover, y su afición por las mujeres mucho más jóvenes que él acabaron provocando su expulsión del país en 1952. El actor se estableció en Suiza, realizando sus últimas películas desde Europa. Antes de morir, Estados Unidos le volvió a abrir sus puertas, regresando al país para recibir el Oscar honorífico al conjunto de su carrera.
Hoy en día es imposible imaginarse la historia del cine sin la presencia de Charles Chaplin, o sin la influencia de Búster Keaton, Harold Lloyd, El Gordo y el Flaco o el innegable legado del género del slapstick creado por Mack Sennett. Puede que el sonido haya cambiado la forma de hacer cine y que hoy en día sea muy difícil que alguien se arriesgue a emular este formato de humor primigenio, sin embargo, su herencia se mantiene como un lenguaje universal, que no entiende de barreras idiomáticas, ideológicas o culturales.

2 comentarios:

  1. Muy interesante el artículo, he encontrado datos muy interesantes.

    Si te animas a visitar mi blog (cine & cómics) ahí va el link: www.artbyarion.blogspot.com

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  2. Se omite que Harold Lloyd era manco. Su mano derecha era ortopédica, lo que da un enorme valor añadido a sus escenas de riesgo escalando edificios, o colgándose del reloj en la célebre escena.

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